Málaga se prepara durante todo el año para recibir su feria de agosto, una de las más concurridas de Andalucía, y que transforma la ciudad entera por unos días. Los malagueños se esfuerzan en poner entusiasmo, alegría, trabajo, corazón, y consiguen un magnífico resultado. La feria se divide en dos escenarios: uno diurno, en la calle Larios y sus alrededores y otro nocturno, en el Recinto Ferial. El Recinto Ferial se monta al aire libre. En él se instalan más de 150 casetas y un parque de atracciones en una superficie de 500.000 metros cuadrados. Durante la feria se pueden observar las vestimentas típicas andaluzas, sobre todo en las niñas y mujeres. Lo común y tradicionalmente costumbrista es el vestido de flamenco de vivos colores, ceñido al cuerpo y con volantes, además de mantillas y los accesorios a juego imprescindibles para completar el traje de fiesta. Durante el día, uno de los espectáculos más tradicionales es el desfile de miles de caballistas, montados en sus caballos o en carros o carrozas cuidadosamente ornamentados con motivos andaluces de muchos colores y muchas flores. |